21/9/06

hoy es uno de esos días en los que tengo que esperarme -¿esperase está prohibido?-. tengo ganas de uno de hacer lo que me gusta realmente bien. entonces lo haré muchas veces al día. ahora lo hago flojito por la calle, o solo en casa. y quiero que me lo digan cada vez que lo haga. prefiero hacer lo que me gusta muy bien, y hacer llorar. lo demás tampoco es que no me importe, pero depende de las cosas que no veo. es lo que creo. también me gustaría que me miraran mucho tiempo como lo hacen las diez personas más importantes en barcelona. mi padre decía que los podría contar sin los pies. no los he contado pero deben andar alrededor de ese número. como ya pasé lo peor, no puedo escribir nada que les asuste.
hace tiempo que no me examino; tampoco que madrugo. y mañana mato dos pájaros de un tiro: me levanto temprano y me examino. dentro de unos días sabré qué hay en mí sangre. los cigarros que fumo, me los dicen mañana. mi corazón tiene demasiadas ganas siempre.
me voy a duchar y enjuagar la boca con los mejores líquidos.

* elliott smith – true love

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personal

4 comentarios

Hay temporadas en las que evito mirarme el ombligo. Acostumbran a coincidir con las mejores épocas, en las cuales tampoco olvido la amenaza de las rachas tormentosas, siempre intempestivas. Cuando no me miro al espejo para encontrar mis cualidades la predisposición suele ejercer sus poderes y me convierto en un imán, y me siento como un árbol de esos enormes, casi milenario, de raices gigantescas y sombra para todo el mundo. Sin embargo, me di cuenta que siempre estoy aferrado a algo cuya misión es mantenerme sujetos los pies, o parte de uno… Porque tarde o temprano siempre aterrizo, o siempre encuentro un árbol mucho más bonito… En el barrio de Palermo, en Buenos Aires, los hay a patadas. Yo tampoco quiero hacerle daño a nadie, pero puede que en ocasiones sea inevitable… imaginarse la vida planteándose las mismas elocubraciones que disparaba el Calamaro de las mejores épocas. Hemos crecido creyendo en el happy end, pero los momentos más intensos de la vida a veces no coinciden con el final de la película, pero aún así hasta lo más absurdo puede llevar un mensaje inplícito que le da sentido… pero olvida todo lo que he escrito. No sirve para nada.

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