sueños del pianista suicida (parrafada)

hoy he recordado el orden de mis sueños. han sido tres. por eso igual el día fue amplio. los de anoche, con el de la anterior (un caballo marrón, grande, persiguiéndome pero sin tocarme), hacen cuatro y quizás ya es todo lo que puedo contar maravillosamente acerca de dos días: martes y miércoles. nunca me había sucedido: recordar tres sueños de una noche y con su orden: quién fue el primero, el segundo y el último: el que me hizo despertar. intento escribir de manera automática, sin pensar en las formas, de las que no entiendo, pinchando el cerebro, que leí es la mejor manera de recordar un sueño. así que lo primero que se me ocurre es escribir que en estos dos días amanezco con babas en mi almohada de funda violeta. eso no lo había vivido, así que no puedo escribir que no he vivido nada nuevo. una vez soñé con una felación, y me desperté con mocos en la boca, algo que tampoco había vivido, pero de sexo es de lo que menos me apetece escribir. el día me pareció amplio, que no sé que significado exactamente podría tener como adjetivo para día, pero es lo que más sugerente y real de hoy. alteré mi ruta habitual. subí por vía laietana en lugar de aribau; luego por la misma calle, pero con otro nombre. también me apeteció premiarme con un café con leche y un paquete de tabaco justo cuando diera por finalizada la nueva ruta o la alterada. un gran premio de inauguración; la marca de tabaco para ésta ha sido fortuna.

en el primer sueño me explicaron los motivos y orígenes de la forma de la copa de europa. fue completamente surreal, no me apetece describirlo, pero me gustaron las lavadoras -electrodomésticos en general- e imanes de cocina en forma de lo que se supone, según me explicaron, fue su primera forma.
en el segundo sueño había un personaje que no conozco, pero que ya había aparecido en otros. en éste, era amigo de una chica que conocí en septiembre u octubre del año pasado. ella y yo nos habíamos ido por ahí a besarnos un par de días, un par de veces. me daba mucho morbo su nombre compuesto, por motivos que no escribiré y nadie va a leer. besaba muy bien, con sus dos nombres propios formando el compuesto. yo también tengo dos formando el mío. ambos no habíamos visto aún a bout de souffle, pero yo ya había visto pierrot le fou, el verano antes de conocerla. era demasiado física y abusaba de mi paquete. de tabaco, el paquete. la última vez que nos besamos, hizo un día tal como el de hoy. no se depilaba las piernas con el método con el que se obtiene el acabado que prefiero; las tenía bonitas; me suelen gustar las chicas que se depilan con cuchilla. la lluvia sobre la falda, sobre las piernas, le sentaba bien a ella con sus dos piernas bonitas. creo que nos dejamos de gustar matemáticamente a la vez, ella sumándome y yo restádonla. pues ella, con sus dos nombres, estaba en mi segundo sueño, en una especie de fiesta del fin del mundo a la vez que de fin de año, en una discoteca con césped y árboles. yo ya había etado allí, antes; me refiero allí, en un sentido onírico. la presencia de éste me resultaba apacible, aunque fuera muy amigo de ella. en el otro sueño donde figuró, tuvo que ser un buen ajeno, una gran persona para la conversación. comparando sus físicos en los distintos sueños, para éste noté que se había dejado perilla y se había cortado el pelo. sabía que le gustaba calamaro, tenía pinta. me dirígia la palabra cada vez que ella se marchaba a jugar dañínamente conmigo, y a mí no me importaba que se fuera. sin su presencia era yo mismo, y desde mí mismo a un nivel, es más fácil hablar y que me hablen, no soy tremendamente críptico. además, él me daba tranquilidad. ella marchaba de mi vista y el corazón no sentía nada que viniera del pene. ojos que no veían. se puede decir que el rato con él fue de esos minutos hablando borracho por el apolo que salvan las nocturnidades. me dijo -la gente está muy violenta y cada vez más y en todas las fiestas y puentes parece que algo grande va explotar. ¿te das cuenta de que podrías saber quiénes están cerca de ti en la medida de cuánto tardarían en enterarse de si mueres o te has ido sin avisar? hay quienes no saben ni que vives en un sexto y llorarían por una casualidad tu muerte o tu marcha sin avisar. think-. fue gracioso, ese think aparece en la canción the ballad of john and yoko, de los beatles; debía conocer mis gustos bien.
poco más recuerdo del sueño dos, sólo que quise besar a alguien de piel conocida. se resistía de una manera que me gusta más que besar, echándose hacia atrás, mirándome, fija, sonriendo porque, al acercarme y alejarse, nuestras caderas han chocado y sus labios se van pero me noto su calor, de allí. me gusta más saber que besaré, que besar. o cuando no lo sé, pero entre las dos bocas, la piel de adelante huele a aliento en los bordes con saliva, enrojeciéndose y aumentándose.

insisto: el tercero me despertó con saliva en la almohada violeta. me recordó en su inicio a un sábado. estábamos los mismos tres, pero voy a volver a no escribir los nombres -dos de éstos compuestos, incluyendo el mío- y nadie los va a leer y aún menos saber. el escenario, ahora mismo, casi despierto, parecía los jardines bajo la torre eiffel. la climatología no me parecía parisina, pero jamás estuve en parís soñando. todo fue exáctamente como aquel sábado, una calcamonía bestia de las sensibilidades. ella marchó como sin despedirse, como evitándome, como entonces. me dijeron que no aguantaba a mi padre, que de nuevo apareció en sueños, otra vez moribundo de la cabeza. no sé dónde quedaron los jardines parisinos, pero hubo una casa de planta baja, un tanto apocalíptica y desamparada; sin techo. mi padre estaba en una habitación austera en la que iba a dejarse ir con una tristeza irritante, porque mi madre le dejaba, no sentía nada por él. me endemonió como en los otros sueños, con sus gestos de víctima apaleada, tan claros como si pareciera mentira que hace tiempo que no lo veo. lo que si veo es a mucha gente que se parece a mi padre, quizás por eso recuerdo físicamente bien. había un disminuido que se le parecía mucho, cerca de donde trabajaba; la primera vez que lo vi me puse triste absurdamente y me vieron llorar absurdamente. aunque no me llamó la atención nada de su ropa, hacía tiempo que no le veía con una camiseta karhu enrosada o anaranjada. allí se quedó solo con mi portazo, en su propia agonía depresiva, con su pastillitas de trankimazín, sus tecnologías y sus etcéteras. yo me sentía igual de mal que ahora. en relaidad despierto es distinto: en un sueño es más fácil saber qué los muertos van a volver morir, pero hay más oportunidades para hablar (despierto me duelen mis estratos, sobretodo el que hay bajo la tierra encima de lo que dejó de ser bajo esa tierra encima / ¿quiso morir? igual ahí abajo está su mano la primera vez que sentí el equilibrio -una bicicleta a dos ruedas-; me gustaría. en fin, mejor paro). en el sueño, que pareció trasladarse a barcelona, en esa casa, el mundo se iba a acabar en la ciudad condal. ellas, por este orden: mi tía, mi abuela y mi madre, iban a comenzar a dejarse morir. parecía una cuestión generacional, los que más corren son los más jóvenes. no lo he dicho, pero el mundo llegaba a su fín por una bomba atómica totalmente irrefrenable; ni cables rojos, azules y blancos ni pollas: todo iba a crujir. mi abuela, la yaya, se enfadaba por algo que no recuerdo, pero mi reacción fue romperle un espejo antiguo. fue un impulso muy real: me dijo -no hagas eso que te traerá siete años de mal sexo-. y con su exclamación se dio el dejavú inverso, porque en el sueño tres recordé algo que sí sucedió en el noventa y nueve, en el transbordo de la verde a la amarilla, ese tan largo que no viene a cuento. pero ahora no estaba una amiga que me dijo -en vez de mi mejor amigo parece un armario empotrado-, estaba mi abuela, gritándome. el espejo del sueño no se hizo añicos, los trozos tenían forma de estrella y me guardé el que más me gusto, que aunque se acabara el mundo, uno es fetichista. lo guardé en la condonera de unos tejanos de color que no recuerdo.
la gente, que también iba a morir, se movía en filas de gran grueso, amplias como el día de hoy. mi abuela se perdió en la muchedumbre organizada perfectamente para la situación caótica. mi madre adoptó la misma actitud que mi abuela; me gritaba, justo como se lo hago yo en casi todos los sueños en los que aparece. yo contestaba con dureza, pero más tierno comparando con otros sueños. poco antes de formar parte de una de las corrientes circulantes, me giré para intentar lo que a mí me pareció salvarla. lo hice al sentirme mal de una manera que me fue familiar. entonces me gritó con rabia -¡no me llames “mama” que todo es más difícil!-. me marché triste, pero libre de una manera cruel. volví a intentar localizarla, y cúal fue mi sorpresa cuando todo empezó a volverse verde, en plan matrix. pensé en sus apellidos y un cursor ocular iba resaltando mujeres indicándome quiénes se apellidaban igual. mi madre también tiene nombre compuesto. desistí, hasta que el fin del mundo en barcelona me pareció muy cercano, y cuando una de las homónimas fue una chica que vi en un paso de cebra de berlín moviendo el culo sabiendo que lo tenía bonito y gustándole el saberlo, que es lo que más delito tenía.
lo último que recuerdo del tercero fue estar en lo alto de un edificio en ruinas, con un compañero de trabajo y su hermano menor, al que no conozco. sabía que me iba a salvar, pero estaba aturdido eligiendo los fetichismos que debía meter en la mochila de viajes que utilizaba en egebé para las colonias, con mi nombre compuesto escrito con la letra de mi padre.

a las diez me desperté como dije y no me dió tiempo ni de ducharme ni de observar las segundas babas consecutivas. eché mi dieta de dos o tres peras en una bolsa del supersol y prácticamente volé. en el parque de arena de la biblioteca de lesseps hay un avión sin pintar, ni alas, ni morro. no me sorprendió, ya que lo había visto cuando lo trajeron, pero no lo recordaba, aún me veía en el sueño y parecía formar parte de él. esta tarde, acabé la ruta alterada mirándolo con detenimiento, sin prisas, ni resaca sentimal, ni resaca onírica, ni nadie. todas las veces me pareció demasiado difícil no desearme en el avión, volando otra vez, marchándome si avisar.

depués se encerró en su camarote y esperó a que la tierra se convirtiera en luces lejanas, y recuerdo, y esperanza.
“novecento / la leyenda del pianista en el océano”, de alejandro baricco.

^ el avión de lesseps

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personal

9 comentarios

He conseguido leerlo, consciente de que en pantalla es algo difícil leer tanto rato seguido… y menos con tu curiosa forma de usar los signos de puntuación.

Quiero decir, para leer yo prefiero frases más cortas… más sentencias… más pausas, pero claro, cada cual tiene su estilo.

Tu forma de relatar los sueños ha sido ligeramente caótica, lo cual es algo que imagino que tiene esa intención… lo mejor de todo es ir viendo o imaginando las imágenes que vas describiendo y compartiendo en cada escena.

Lo leí, y no le busqué explicación. Ahí queda todo, tan simple y tan complejo a la vez…

Abrazos!

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que sea literatura no sólo depende de ti, amigo…

como lector, te digo que lo que haces es creativo, original y tiene mucha personalidad… así que yo lo definio como literarura… aunque no entraré en los pormenores categóricos.

benditos sueños…

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Tú y yo tenemos algo raro.. El otro dia el 2 d picas, la plaza… Ahora el avión de Lesseps, justo cuando esta semana he ido todos los días al descubrir que eso era una biblioteca…
Me gustan tus sueños :)

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hoy releyéndolo me ha gustado más que la primera vez.
vomiteratura? :)

tres sueños, eso son muchos sueños para una sólo noche.
y algo de por ahí arriba me ha recordado a corrientes circulares en el tiempo..
de las nocturnidades los `think´ y esos echarse hacia adelante, hacia atrás, son los mejores.
muxu yellow

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Joder… qué sueños!!! El otro día me dijo el farmacéutico que si durante tres dias me alimentaba por las noches con el biberon de mi pequeña, recordaria TODOS Los sueños que tuviera. Dice que es algo tan bueno estimulando todos los sentidos… que no puedes olvidarte de ellos.

No te diré qué marca de leche bebe… que te veo venir: suicida! jajajaj

Me ha gustado mucho leerte, aunque lo haya tenido que hacer cortando y pegando en un word/century ghotic/ tamaño 23

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