cuatro párrafos

Mi madre ha dejado una revista de autoayuda; la página dos tres exclama un artículo sobre vivir el momento; no está firmado.
El momento es ahora y ahora me resulta difícil vivirlo como dice; y a estas horas… y aquí -yo- escribiendo.
Ella -mi madre- ha subido dos pisos más arriba a hablar de Alejandro una vez más. Otra vez más.

Yo hice tiempo con cinco kilómetros que separan mi casa del centro oeste de Barcelona y un café con leche en el bar de Sants, más o menos el punto que equidista parecido de origen y destino, ponderándolo con las cuestas hacia arriba y las hacia abajo.
No tenía ningún tipo de ganas de volver a casa y -yo- venía pensando en parrafadas.
A los párrafos sobre lo puro y lo sencillo no los despierto en ahora, el momento. Por más sencillo que me apetezca escribir, así será.

La sensación de veletas metálicas acechando, de girones y jirones, late y me quita el hambre. Veletas variables metálicas porque hoy el viento cambió y parece del norte, pero aunque yo sea como éste, un celofán azul sin arrugar envuelve toda la vulnerabilidad que pueda esconder ante esos pálpitos. Como si todo se fuera a girar y por si todo se fuera a girar.
Lo puro se resiste a ser dicho con palabras sencillas; lo puro es lo que más cuesta siempre -aunque sencillo sea- por su condición e historia de guerras civiles con lo real que libró en mí. Algunas historias bonitas nacen de fracasos.
Mejor el celofán de calidoscopio -sin arrugar-. Lo puro se resiste a ser dicho con cualquier tipo de palabra. Lucy ya no es de muchos colores mates como cuando esquivábamos la vista el primer día, ya Lucy es de colores que brillan aunque esquivemos la vista. Con ella también supe en qué ayudaría. Me digo: “vale, no mezclaré el estoy de paso con todo esto”.
Yo mientras, a las diez menos un minuto, me siento austero como sinónimo de rígido, con la sensación del lunes y cuestiono qué abrigo sería el mejor para el frío, lo descrito y el antifaz de celofán que igual me viste parte del rostro, entre lados paralelos de una mesa.
Su mensaje me suena de lejos y ahora no puedo sentir de otra manera.

Mi madre bajará en breve y me dirá ten cuidao como hace siempre. Yo lo tendré multiplicado por dos, una vez más. Putra metralla o igual es mejor así.
Yo me voy ya de aquí.

^ en el bar de sants

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