huir: materialización del éter

El móvil no tiene cobertura en la Garrafa y a mi izquierda y a la izquierda del sillón donde Alba demostraba que de Michelle sólo sabía entonar la molodía y cantar el trozo del estribillo que dice I love you, I love you, I love you, un hombre se parece a mi padre. Si en los casi cinco años que lleva muerto hubiera querido vivir, estaría gordo como ese hombre que habla de su culpabilidad en las enormes pérdidas que había sufrido su empresa. No hay nadie más en la sala de los sofás.
En la mesita dejo una mitjana i un paquet de Marlboro junto a la cartera; mientras, me observan. Escucho a los dueños decir aquest xaval està fent la carta als Reis y alguien sonríe no, està escrivint a la nòvia, pero yo me estoy escribiendo en un papel cuadriculado bajo luz en su limbo, donde ésta se hace penumbra. Escribo acerca de una verja anclada en las piedras parlantes de North Bank Street y mis manos abandonándola cuando mis pies bajo las converse azul marino se anclaron en los ángulos de óxido de la parte baja de ese cacho de Edimburgo. No estaba tan borracho, ni mucho menos, pero divisando Princess Street me encontré imitando a lo poco que sé de Jim Morrison; más alto que Guillermo, el más grande; más que nadie; como un héroe patriótico; como si fuera Mel Gibson. Pensé efímero que no me importaba morir; sobredosis de heroína. Fue efímero porque luego sí me importó.
Ese hombre tiene los gestos de mi padre, así que por qué no lloriquear.

En la Garrafa me hablan al verme metido en una libreta e incluso me ofrecen tocar la guitarra donde me senté la última vez que fui. En la voz hablada y cantada se nota mi estado de vigilia, fragelación y ensimismamiento, más que todos los cigarros que he devorado como una tortilla de queso. Me gustó que me conocieran de vista y los acordes de Nowhere man por mí, allí.
Y el baho por la calle.

Sí, huí. De casa y de la intuición.
Lo hice en el momento en el que me atraganté literalmente con mi propia saliva haciéndose patente que estas paredes se comprimen de vez en cuando. Y así se hizo físico -atragantarse/ahogarse- lo que muchas veces es relativo al éter -que las paredes se acerquen a mi y me falte el aire no compuesto de oxígeno-.
Cambié el cigarro clandestino en la galería antes de las dos por ir allí a las doce.

* en la foto sale el sofá de la garrafa donde estuve sentado y sucedió lo dicho (al final, la primera foto con tres de los que fueron después los beatles, claro). la hice tiempo después, el ocho de marzo.

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7 comentarios

no lo sé, definitivamente. me levanté con las mismas cosas con las que me fui a dormir, a sí que no sé que decirte. mejor sigue buscando el contraste; aquí no hay mucho. 1abr.

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A veces conviene huir, incluso apetece. Pero otras, podrías pensar en cojer el teléfono y pedir lo que necesites. Aunque el teléfono no sea de oro y no hables con Dios ;)

1 abrazo

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