bizarre love triangle [ canciones enamoradas I ]

No hay momento de mi vida sin canciones y muchas de ellas son poderosas como pocos milagros, porque dejan atrás lo de evocar recuerdos -que lo hacen muy bien- y son capaces de bufar aromas como si entonces o estremecer la piel invirtiendo las estaciones.

Las canciones se enamoran de mis días.

Las canciones también estuvieron presentes aquellos días.

Aquellos días de aquellas semanas de mayo a agosto fueron tan importantes en lo que soy y seré, como extraños. En medio, muchísimos matices adjetivando lo que yo no sé adjetivar cuando los describo. Ahora que lo intento, rebobino con el play puesto y sí… Penélope, las drogas y yo nos cruzamos entonces, cuando Bizarre love triangle se enamoró de mís días, cuando le miré el culo echándolo de menos sabiendo que su rincón más erótico había acabado para mí, porque ya era lolita -así describió el morbo que producía ella en quien sedujo-. Volvíamos al trabajo después del café y Penélope iba delante con los demás compañeros, vistiendo los pantalones acampanados negros que le caían.

Se apuntó al café y aguanté en standby su presentacia perturbadora. Comí entre fantasma y payaso; fantasma porque no me aguantaba en pie, pero no podía estar sentado; payaso porque siempre funciona, nadie nota nada extraño en ti, a parte de no estar bien de la cabeza.

Fue un viernes eterno de jornada intensiva de nueve a tres; parecía que cada hora sumaba, no restaba. El desayuno me sentó bien, pero no podía dejar de sentir que todo latía. Llegué mojado y sólo pisé la oficina para dejar la mochila y proponer el avance de la hora del desayuno.

Me jodió ver el 54 detrás. El autobús tardaba, yo tenía frío, me estaba calando y opté por un taxi. Tenía ansías de llegar al trabajo, para llamar a mi madre, decirle que no había salido y había llegado pronto al trabajo y era responsable y se podía fiar de mí y… limpiar la conciencia.

Evité que nadie me viera así y sobretodo cualquier mirada de cualquier ser conocido. Sus compañeras de piso empezaban la vida de un viernes normal, no como el mío. Palpitaba demasiado sonoro, hasta romper la hora de sueño. Cerré los ojos.

Mi amigo estaba dándome la espalada; todo era el ansia, no sucedía nada. Me hacía el dormido, pero notaba respirar detrás y las sábanas se movían como si se masturbara; en cualquier momento me giraría para comprobar todo lo que me parecía.

Le expliqué qué significaba Exit Music (for a film). Fuimos a su habitación ante los despertadores en dominó habitación por habitación. Nueva demostración de su afición pornográfica. Cómo que le gusto? Le fasciné hasta el punto de confesarme un sentimiento esporádico más profundo que los sentidos hasta ahora. Le emocioné. Le leí mi última libreta. Hablamos. Tres rayas para acabar la noche. Hablamos.

Beber. Discoteca. Raya. Beber. Raya. Discoteca. Beber. Beber. Refundar el Club de la Lucha. Hablar. Compré un billete a Liverpool. Beber. Beber. Fumar. Beber. Llegué a su casa a las once, andando.

Seguramente me quede a dormir con él, no te preocupes. Cené rápido para llegar antes.

Llegué a casa haciendo el odioso transbordo de Plaza España. Fumar. Café en el Raval. Necesito salir; vamos a rompernos. Diferenciarse. Ausentismo. Fumar. Evasión. Encuentro el sitio. Me perdí por el Raval. Ok. Ahora voy. Necesitaba salir, olvidarme de cualquier error con Penélope, de que el viernes era su último día y de lo que nos dijimos -no nos aportamos nada– y de que era la mejor de las verdades; necesitaba un polvo; aunque fuera jueves.

Hace sueño. Es tade. Otro día sigo.

^ releyendo esto, recuerdo algo que a veces nos decíamos los dos fundadores de aquel club de la lucha, copiándolo de lo que decían lennon y stuart en en backbeat: “al final, todo es sexo”. en la foto, dos beatles, con el quinto, stuart sutcliffe.

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personal

12 comentarios

Mis momentos también tienen banda sonora, creo q el cine me influye demasiado, el recordar es como ver una pelicula, con su música de fondo.
Sorprendentemente es muy fácil seguirte a pesar del caos.
Besos desde mi nenúfar.

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Joer, este fin de semana, un amigo y yo estábamos con ese tema que pones de título.
Yo no concibo mi vida sin música, y no me refiero a que necesito oírla, escucharla etc etc sino que como TODO lo que vivo está marcado por temas musicales, me es imposible recordar algo sin que un tema suena de fondo.

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Algunos días, los grises, oigo a Frank Sinatra y mi habitación se llena de tipos elegantes, de tipas con ojos de gato, de sonidos de los hielos en los whiskys, de humaredas de cigarros, y todo parece más fácil.

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burma, con sueño, el tabaco sabe como los primeros cigarros. cuando quieras :)

mitaddemi, intensas también son las lagrimas de una historia interminable. 1abr!

alhua, cuídalo también tú, que pocos saben latir como tú los explicas. 1b7

oculto y LÜ, joder… q sensación saber que habéis entendido el caos del principio del “cuento” de lo que acompañó aquella canción. 1abrazote y besitos desde mi spinning plate o mi taxi neoyorkino.

maRIa, con la canción o la banda sonora de una vida? o ambos? es una casualidad bonita :)

jezabel, genial. frank llena el sueño de levantarme acompañado en una habitación de nueva york bajo cheek to cheek. no los hace más amarillos? cambiarán las compañías :) 1abr con swing pa’ ti

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ufff.. menuda bofetada. Te he leido así, sin parar a tomar aire, y me he sentido absorvido por esa avalancha de sensaciones que describes con ese estilo tan de cine independiente..uffff..( respiro)…
saludos de jueves sin compromiso

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Bien, algo caotico, a veces creo entenderte. A veces me parece entenderte, a veces no te sigo a todas luces. No es en absoluto un hilo lineal. Aunque tienes momentos geniales. Siento una empatia creciente nacer en mi cuerpo hacia ti. Que no te conozvo, ni por lo que veo, te conoci en absoluto la primera noche que nos vimos. Me pareciste , como dices, raro. Bueno y nada, nos vemos porai

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Las canciones perturban. El sexo es salvaje. A veces todo puede parecer tan confuso, cuando hay cosas que se amontonan.
Y todos elegimos alguna forma de escapar.

Y odio hacer frases así, tan transcendentales, como si yo supiera mucho de algo.

grrr.
un beso

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