la noche del día que vi Good bye, Lenin

Iba a seguir recto por Vallespir, pero giré a la derecha por la calle del Nou fons, antiguo centro social donde aprendí a fumar, beber y jugar al póker a base de pequeñas dosis que satisfacían las ansias de nicotina y el mono por otras carencias de la adolescencia retardada. En esa calle descubrí un nuevo video club, del cual ya formo parte y tengo el número 24 (siempre me gustaron los pares). Cogí Good bye, Lenin y hace un rato he acabado de verla. Esto dio de sí el primer paseo anual por las fiestas de Sants.

Cuesta escribir cuando no te ahoga alguna clase de sentimiento perturbatorio. Quisiera saber expresar cuando estoy como ahora, y describir con los adjetivos más justos la interminable Berlín, a la Caleta o cualquier rincón del cual viva un trocito en mí; pero me descubro sin palabras con el presentimiento de que estoy contando cuantas páginas quedan para acabar un libro. Quiero dejar de estar ansioso, que llegue el otoño y empezar a pelearme con las rutinas a base de inventos, que llegue quien tenga que llegar para aprender más… estos coletazos del verano ya no sirven para nada.

Releo mi post anterior y decido dejar constancia de que desearía eliminar la útlima frase: “Y tú.” por primitiva y vulgar. Nunca me gustó el típex ni las marcas de la goma al borrar lápiz, así que por paralelismo digital, no borraré esa frase. Hubiera sido más fácil decir que no quiero que nos volvamos a conocer, ni que yo reconozca el parecido de tu nombre con alma, ni tantas cosas que se aceleran sin vértigo hacia los finitos puntos cardinales que inventé para no perderme. Por más que mi cabeza, mi boca y absolutamente todo menos el algo te nieguen, uno te acierta y vuelves a encajar. ¿Para qué estamos hechos tú y yo? Te tengo miedo, alma. A las dos.

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2 comentarios

Cicatrizar no es fácil, jamás. Quédate con lo mejor, inmortaliza esos recuerdos. Zambullete en el quehacer cotidiano que puede librarte de ti mismo, pero has de dejarla volar. ¿Qué somos si no un cúmulo de experiencias vividas, presentes y venideras?

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Uy, me gustó mucho eso de “coletazos de verano que ya no sirven para nada”; es la misma sensación que tengo yo. Lo que pasa que “mi verano” acaba casi en octubre. També et llegeixo :) i en un parell de setmanes marxo cap München, li dono records de part teva?

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