

ya sé, ya sé… lo dije una vez en público, cambié la cara al blog y volví. ahora que no lloro y no me da pena dejar esto, que hasta estoy contento -porque lo decidí en el lavabo, y las decisiones que tomo en el lavabo suelen ser acertadas-, debe significar que no volveré a escribir. bueno… es seguro que no lo haré y me apetece decirlo, que hasta noviembre el dominio es mío y hasta aquí la libertad es benévola.
creo que es mejor que se me conozca en otros sitios; por la ropa que lleve o en bolas. y dejar las palabras un poquito, que no son lo mío, callar otro poquito, que no son necesarias.
vamos hacia el frío; cada vez lo oloro más entre las vergüenzas del aire, y me da cierto miedo; me confienso: me da pánico. es curioso, uno no puede vivir sin magia y sin hilvanar, afirma que prefiere morir desangrado que vivir sin más, y sin embargo teme la intensidad de las cosas pequeñas que pueda contar cuando éste -el frío- suceda, porque ya se sabe que con el frío llegan más. pienso en el fluir de todo, y no puedo hacer más que seguirlo, no sé hacer otra cosa, aunque le tema, tengo que seguirlo, no hay salida. a ver si esta navidad no es tan triste.
por útlimo… que casi se me olvidaba… dije hace unas semanas que iba a escribir aquí que este invierno sería duro climatológicamente hablando, que caría mucha nieve en este lugar. así que dejo constancia, para que luego no me digan que a toro pasao cualquiera es mago :).
acordaros de mí, por favor.
en fín, la vida debe ser bonita en algún sitio, pero no lo escribiré.
nada malo puede sucederte en tiffany’s.
* la ropa de mañana. en parcent, la última semana santa.

olvidaría cómo hacer dos cosas a la vez,
cruzar los pasos de cebra bailando tangos
o las cosas así,
y habrían quienes no tendrían que volver a conocerme porque ya no sería preciso,
pues no tendríamos canciones en común.
me daría un golpe en la cabeza que me dejaría boca arriba mirando al cielo,
borrándolo todo.
seguiría viviendo sin lo que nunca cambia.
pero no me atrevo.
* el cielo del mar del norte.

esta noche fui a coger del cajón de los cubiertos un cuchillo y un tenedor para cenar. pensé en si le gustaría que le preparase café soluble onírico, que creo que es lo único que hay en mi casa. al llegar a la mesa sólo tenía una cucharilla en la mano, así que tuve que dar la media vuelta pensando: -¿cómo se puede desear así y abrazar así?-.
nunca quiero dejar de no creer que estemos en el mismo lado del arco iris.
* un día de febrero, no se me ocurrió otra cosa que hacer para sentirme vivo, que ir a tocar nieve a la montaña con nieve más cercana, ya que en barcelona no nevaba. estuvo a más de dos horas, pero fue lo mejor que pude haber hecho. además me gustó que al día siguiente nevara en barcelona. en fin, la nieve por aquí también es onírica.

siempre que dije en voz alta que cerraba por derribo -aunque si lo hice con esa voz, no cerré del todo-, seguramente también conté que quisiera ser padre soltero y que dedicaría mi vida a mis dos hijas; y sé que de sopetón nada tienen que ver un trozo metáforico de una canción de joaquín sabina y lo que he podido contar, pero saber que mi primera hija se llamará paula y que la querré sin ninguna impureza, sin espejos que seguir para decir que la quiero o sin miedo a morirme antes que ella, hace que de nuevo todo esté en todo, porque tengo la certeza que abrí por ella y aquí estoy: en diputación, frente una ventana que da a un patio interior, con los brazos abiertos incluso cuando se me puede matar con cruz verde (el mejor remedio contra las cucarachas, eficacia probada); como si mis abrazos fueran las puertas de la habitación del piso compartido que será para mí, abiertas para quien quiera andar conmigo; se podrá fumar, cantar o dormir (también) conmigo.
ahora mismo, sin una chica a la que mis conocidos llamen tu novia (y aquí hay muchas lineas por medio), lo más bonito es querer que paula se parezca a su madre, la mujer a la que también diré te quiero, aunque sea con espejos.
les enseñaré todo lo que sé, padre soltero o no.
el principio del espejo, tan sólo dice que hagas cuando te hagan; como el ojo por ojo, pero esta versión es para actos de cariño y cercanía.
el chaise long es un bar restaurante que también está en diputación, como la ventana a mi izquierda. se come bien y tiene sillones en los que resulta muy dulce desayunar un café con legañas y leche. puedes comer dos platos y el café o postre en una mesa que no cojea, sentado en una silla que tampoco cojea; también en una mesa alta, sentado en un taburete, aunque tengo una teoría: estoy mal hecho porque a mí me destrozan el culo… por eso nunca he comido sentado en uno; ahora que lo pienso, recuerdo que fui consciente que en el culo tenía huesos gracias a un taburete. el precio del menú de tres platos -o dos y café- es de siete euros y medio; hace un año valía seis, y era un chollo.
la música ambiental es chill out, pero me consta que por las noches hay música en directo (jazz, bossa nova, a saber…) aunque lo que será importante de ese lugar, como sucede con pocos otros lugares, son las conversaciones, y siempre da igual el alimento: vino, chaise long, ensadilla rusa, pollo, tiramisú o café; además suelo estar nervioso cuando como allí y se me va el hambre.
hoy hablábamos del pasado cuando parte de éste -iván-, que de casualidad trabaja muy cerca, saludó, y no pude negarle ni el saludo. me refiero a la predisposición… a esa cara que pone uno cuando dice con sinceridad: -me alegro de verte-.
él simboliza un pasado de buenos recuerdos, con mi inseguridad y decepción por igual; de repente aparece en medio de todo, estando todo en todo; y si me llama para un café, nunca fui al curso de asertividad que me pagaba el curro de dos y media a tres y media del mediodía: no sé acordarme de lo que pude decir días antes.
así que, por paula, por culpa de juan pablo segundo o sencillamente por cómo es mi vida, me siento abierto y todo el mundo me parece bueno, o me parece que pueden necesitar mi ayuda y yo estoy, aunque yo no sepa exactamente si tengo la humanidad suficiente como para ser incondicional; la casualidades, a veces me pillan en slips.
hoy -sin quererlo y sin la presencia de iván- hablamos por igual de símbolos del pasado; ya pasó (en plural).
en fin, siempre me repito lo mismo (y muchas veces en voz alta): -no voy a brindar por el pasado-.
por nosotros, ¡salud!
* hace mucho que no veo a sonia; la antepenúltima vez que lo hice tenía un brillo especial. después de aquella cena, tardó dos meses en decirnos que ya entonces estaba embarazada, y lo hizo enviando una ecografía. aunque desde aquel momento nada puede ser lo mismo (no veo a una madre de ojos azules bebiendo tres o cuatro vodkas), me alegro enorme.
y ya, como paula aún no ha sido concebida, pondré la del primer hijo de sonia -no quiere saber el sexo, pero tiene cara de que va a tener un crío, y yo soy medio brujo-.
while you make pretty speeches
i'm being cut to shreds
you feed me to the lions
a delicate balance
and this just feels like spinning plates
i'm living in cloud cuckoo land
and this just feels like spinning plates
our bodies floating down the muddy river
