

[esto lo escribí en un blog de exilio, al que llamé "la lamparita" y en vez de llarmame yellow_cab o yellow, me llamé vencejo]
él borra su número, pero ya lo sabe de memoria. se retiene y ahoga la cerveza que con ese mensaje ya no sabría agónica. -esta vez no- se dice, -esta vez, dímelo tú-. no está seguro y tarda en contestar que ya lo tiene todo y está seleccionando las canciones de london calling; dos copias, una para él y otra para su amigo. tarda y no está seguro, pero se mantiene. siempre hizo lo contrario y quiere probar. siempre hizo al revés y quiere probar al derecho. o vice-versa.
quiere más calma y al cambiar geles, after shaves y cepillos de dientes al necesser nuevo, se da cuenta que aún tiene un condón de la mala suerte; nunca folló en paz con ellos. se hace una paja con el condón mirando un video porno que no le dice nada y así se folló el último condón de la mala suerte. se siente bien. una paja de cerrar un círculo. es un pálpito. lo necesita.
^ camino a londres, el veintidos de enero de dos mil cinco

[esto lo escribí en un blog de exilio, al que llamé "la lamparita" y en vez de llarmame yellow_cab o yellow, me llamé vencejo]
releo y borro casi de manera instantanea; no quiero que mis palabras sólo hablen de él, de cleopatra. no sé nada y la desilusión dejó de ser incipiente, y de nuevo se mezcla con la desconfianza y vomito pálpitos sólidos cuando no consigo hacerme a la idea de que el tiempo avanza hasta allí, que lo que sea cuando sea tan sólo vendrá.
estoy cansada y me abate el silencio de sus palabras no dichas, las que no dice ahora; no cuenta, en sentido de no contarme; las otras, las que dijo, se magnifican y crecen crueles.
me sienta mal no mirarnos a los ojos, aunque fueran esquivas.
me cuesta creer, aunque me apasiona hacerlo, y es eso lo que me salva de la subyugación: ansío no arrastrar dos pasados: el suyo y el mío. me torno delicada y débil, pero no jugaré con lo quebradizo que vive en mí.
ayer pude ser puta y madre de un orgasmo de los de huir; tampoco me masturbo ni le veo masturbándome. tendería -cleopatra- a lo brusco y vería a él; en cleopatra. a que huele ahora que vuelve a estar mate? no brilla, ni es de colores. lo intuí recordando nuestros sexos convergiendo con fuerza. hubiera querido morder el suyo.
el mar y la mar. vencejo o venceja, que más da. escogí la lamparita por la escena de la bombilla en la entrepierna.
* un escaparate de carnaby st., a los días de escribir esto. lo que quiero decir es que todo debería ir al cincuenta por ciento, y punto.

[esto lo escribí en un blog de exilio, al que llamé "la lamparita" y en vez de llarmame yellow_cab o yellow, me llamé vencejo]
antes de que se pudra… me alejo; hacia aquí.
acabé con lágrimas igual que lo empecé a construir; construir donde me dejaba; casi siempre lo hacía a las dos de la madrugada. no quería que se pudríera nada y por eso lo hacía. me ayudaba.
pero sentí que lo mejor era venir hasta aquí. las líneas entre líneas comenzaban a estrechar el espacio o quizás desaparecían. le conocí allí; paseaba de puntillas con su pie derecho torcido. me ecantan las pequeñas cosas. aprecio el detalle. no quiero amar, quiero levantarme contigo los jueves para que ese día no esté en medio. quiero levantarme y mientras me hablas sonríes y te hiergues para colocarte la prenda que quisistes que quitara; te quitara; fue tu caricia. te apetecía.
tú te pierdes; pero ven. quisiera que volvieras. no es dolor, no quiero que se pudran.
me duele decir que le echo de menos; se fue de viaje, aunque esté a quince minutos desde mi casa. en coche, por la gran vía, se llega rápido hasta donde vive mientras está aquí. está en sí.
vencejo, por haber sido un falo o un coño de vez en cuando. apus apus. dicen que vuela mucho. me gusta.
de la puta y la ballena, un tango: la lamparita. una vez me dijeron que sonaba a tango.
me resulta cercano; es lo que necesito.
* escena de la película “la puta y la ballena”, con mercè llorens (lola) y aitana sánchez-gijón (vera).

hoy abracé a ángel y se lo quise decir, pero no saqué valor.
no puedo decir que sea una decisión tremendamente meditada; al taxista le dije lo de siempre: tire aragón hasta el final, luego por gran vía y salimos antes de plaça cerdà.
las cosas siempre son así, se te cuelan y hasta un taxista sabe qué canciones poner. no estuvo mal: elvis y algún medley sesentero. por letamendi era inevitable que soltara lágrimas; supieron muy diferentes a las de meses atrás. la sal de ahora es como aquella vez que di un beso como si nunca lo hubiera hecho, porque nunca había dado un beso antes de entonces. sonó la canción del final de willy fog.
le decía a ella que acabo igual que empecé; debe ser por cariño por lo que le digo estas cosas, aún y así cuando odio que me vean débil. siempre me costaron las despedidas, y por eso ahora caen más y aprieto los ojos. cuando empecé lloraría por alba o por sentir que yo no debía haber nacido aquí o por no saber ni yo mismo si yo era buena persona. ahora estoy seguro de que no lo hago por alba; de algún modo he crecido dejando lo que sentía o lo que vivía; aquí.
y ha sido esta noche viendo alejandro magno cuando caí en que en la vida hay que tener valor. sólo eso. de esos heroes, mitos o retales de la historia siempre me quedó la sensación a la que hoy puse en un frasco de frases sencillas.
los motivos por los que siempre hice fueron por sentir; ahora también. siento que lo tengo que dejar y seguir con la decisión.
hay personas a las que nunca he mirado a los ojos, pero las he sentido cerca cuando se paseaban por aquí. por eso este post, el cien, no admite comentarios. porque si esas personas me quieren decir algo, debe ser cerca, a mi correo; cerca porque de algún modo ahí están como ahí estaban -y es curioso-.
no lo niego: no puedo evitar que me vengan a la cabeza dos personas a las que sí miré a los ojos. a él le conocí de mucho tiempo antes, pero siento que en babia, viéndolas venir es cosa ya de dos, un guiño inolvidable; ella se paseaba por aquí y la echaré de menos entrando de puntillas hasta donde está. lo siento, de nuevo debe ser el cariño.
* con este post pensaba que abandonaría definitivamente el blog, pero no pude escribir en otro sitio que no fuera aquí. supongo que fue muy difícil escribir sabiendo que me leían personas de las que podía escribir; fue así de sencillo. siempre tuve el principio de escribir lo que quisiera, pasara lo que pasara; y cuesta enorme. la silla es de un bar que frecuentaba(mos) entonces, el limerick. luego lo cerraron y creo que lo abrirán. la silla vacía, pues un “hasta la vista”, “buena suerte”, “cuídate”, “cuidaros”, etc. y también la sensación de que, los de entonces, nos empezamos a levantar de alguna silla para irnos cada uno a su sitio.
while you make pretty speeches
i'm being cut to shreds
you feed me to the lions
a delicate balance
and this just feels like spinning plates
i'm living in cloud cuckoo land
and this just feels like spinning plates
our bodies floating down the muddy river
