

No hay momento de mi vida sin canciones y muchas de ellas son poderosas como pocos milagros, porque dejan atrás lo de evocar recuerdos -que lo hacen muy bien- y son capaces de bufar aromas como si entonces o estremecer la piel invirtiendo las estaciones.
Las canciones se enamoran de mis días.
Las canciones también estuvieron presentes aquellos días.
Aquellos días de aquellas semanas de mayo a agosto fueron tan importantes en lo que soy y seré, como extraños. En medio, muchísimos matices adjetivando lo que yo no sé adjetivar cuando los describo. Ahora que lo intento, rebobino con el play puesto y sí… Penélope, las drogas y yo nos cruzamos entonces, cuando Bizarre love triangle se enamoró de mís días, cuando le miré el culo echándolo de menos sabiendo que su rincón más erótico había acabado para mí, porque ya era lolita -así describió el morbo que producía ella en quien sedujo-. Volvíamos al trabajo después del café y Penélope iba delante con los demás compañeros, vistiendo los pantalones acampanados negros que le caían.
Se apuntó al café y aguanté en standby su presentacia perturbadora. Comí entre fantasma y payaso; fantasma porque no me aguantaba en pie, pero no podía estar sentado; payaso porque siempre funciona, nadie nota nada extraño en ti, a parte de no estar bien de la cabeza.
Fue un viernes eterno de jornada intensiva de nueve a tres; parecía que cada hora sumaba, no restaba. El desayuno me sentó bien, pero no podía dejar de sentir que todo latía. Llegué mojado y sólo pisé la oficina para dejar la mochila y proponer el avance de la hora del desayuno.
Me jodió ver el 54 detrás. El autobús tardaba, yo tenía frío, me estaba calando y opté por un taxi. Tenía ansías de llegar al trabajo, para llamar a mi madre, decirle que no había salido y había llegado pronto al trabajo y era responsable y se podía fiar de mí y… limpiar la conciencia.
Evité que nadie me viera así y sobretodo cualquier mirada de cualquier ser conocido. Sus compañeras de piso empezaban la vida de un viernes normal, no como el mío. Palpitaba demasiado sonoro, hasta romper la hora de sueño. Cerré los ojos.
Mi amigo estaba dándome la espalada; todo era el ansia, no sucedía nada. Me hacía el dormido, pero notaba respirar detrás y las sábanas se movían como si se masturbara; en cualquier momento me giraría para comprobar todo lo que me parecía.
Le expliqué qué significaba Exit Music (for a film). Fuimos a su habitación ante los despertadores en dominó habitación por habitación. Nueva demostración de su afición pornográfica. Cómo que le gusto? Le fasciné hasta el punto de confesarme un sentimiento esporádico más profundo que los sentidos hasta ahora. Le emocioné. Le leí mi última libreta. Hablamos. Tres rayas para acabar la noche. Hablamos.
Beber. Discoteca. Raya. Beber. Raya. Discoteca. Beber. Beber. Refundar el Club de la Lucha. Hablar. Compré un billete a Liverpool. Beber. Beber. Fumar. Beber. Llegué a su casa a las once, andando.
Seguramente me quede a dormir con él, no te preocupes. Cené rápido para llegar antes.
Llegué a casa haciendo el odioso transbordo de Plaza España. Fumar. Café en el Raval. Necesito salir; vamos a rompernos. Diferenciarse. Ausentismo. Fumar. Evasión. Encuentro el sitio. Me perdí por el Raval. Ok. Ahora voy. Necesitaba salir, olvidarme de cualquier error con Penélope, de que el viernes era su último día y de lo que nos dijimos -no nos aportamos nada- y de que era la mejor de las verdades; necesitaba un polvo; aunque fuera jueves.
Hace sueño. Es tade. Otro día sigo.
^ releyendo esto, recuerdo algo que a veces nos decíamos los dos fundadores de aquel club de la lucha, copiándolo de lo que decían lennon y stuart en en backbeat: “al final, todo es sexo”. en la foto, dos beatles, con el quinto, stuart sutcliffe.
Porque quizás no estamos solos en el universo y aquello de que saltan chispas existe por esa razón primera; no estamos solos.
Porque quizás en cada una de las vidas que vamos a virir no beberemos del mismo grifo de quien quisieramos tener cerca de algo tan nuestro como nosotros, y en cualquiera de sus formas; tan solo lo haremos de paso, mientras dura la estación preferida.
Y el devenir de vuestras vidas en las mías no tiene por qué gustarme; y al revés. O quizás sí. Así viriremos siempre, like spinning plates.
Atravesemos, no nos quedemos.
[basado en un fragmento de "La Casa de los espíritus" de Isabel Allende y en la canción que conduce la vida de este blog]

[winamp: Red House Painters]
Así que la patrona de la ciudad me ha permitido ganar horas al sueño. No me he molestado mucho en ver si se hacía algo interesante por ahí, a parte de los conciertos. A decir verdad pocas veces busco información de qué se hace. Siguiendo con la verdad, pues me siento un poco mal… un poco vago.
Probablemente, en este tipo de cosas, soy un perrito al que hay que llevar a pasear. He intentado no serlo, pero… no sé… ese grial también está encasillado en el mismo sitio de siempre, esperando mi encuentro.
Y yo soy bastante feliz mientras camino por cualquier calle o avenida hasta donde vivo o donde haya quedado. Camino mucho.
Me considero inquieto, pero no sé hacerlo mejor. Espero encontrar lo que me gusta en algún cruce mirando un semáforo.
Viernes: fiesta beatle en la razz club; seguramente si hubieran pinchado Helter Skelter, Happiness Is A Warm Gun o Tomorrow Never Knows (así, sin pensar demasiado) aquello no hubiera sido una fiesta beatle. Igualmente, siempre me lo paso bien allí.
Quiero recordar del viernes que pude follar. Saberlo estimula mis principos. Se corren. No quise, porque no necesitaba un polvo así.
Me sienta bien estar por encima de mis calentones y los de las demás.
Del sábado poco que decir. Escuché a Bebe desde las calles cercanas a Plaça Catalunya. Así es como me gusta asistir a las aglomeraciones de gente. De refilón me apetece más. Luego me llevaron al Arena de la famosa sala oscura. Había un monitor con una peli porno gay, algo que nunca había visto y miraba de vez en cuando con curiosidad de primeras veces. De lo que es capaz un esfínter.
En el Arena de Gran Vía bailé con el piloto automático en un juego estándar de brazos y piernas trazando semicículos. Hubo alguna mirada que me llamó la atención y me acerqué con dos balantainscola en el depósito a bailar con aquella chica que dibujaba sensualidad delante con la mano en la nuca recogiéndose el pelo y que me estaba poniendo y que lo sabía y que no importó que le cogiera suave unos segundos por la cintura. Pero yo no puedo con el cocido de timidez y principios y el solo roce me lo pone a flor de piel y me salgo de mí y me veo como un buitre más y no me acerco más y ya está. Me limito a estar ahí,esperar que me pregunte cualquier cosa si es que quiere. Suele pasar que si nació algún interés espontaneo, se volatiliza bilateralmente. Suele pasar que miro hasta que el contador me dice que ya lo he hecho demasidao. Supongo que estas cosas deben funcionar al momento, y yo no soy carne del momento. No soy nadie al momento. Aunque me gusta seducir, creo que ser así me llevará a algo más grande que el polvo.

Me doy cuenta de la profundidad que todo alcanza en mí, desde los cielos hasta los pozos.
Cuando me pareció ver a Penélope a la hora de el café, el semblante me cambió porque mi corazón tembló; mientras, yo dibujaba la sonrisa perfecta y loca. Sí, digo corazón porque aún la quiero aunque también la quiera lejos; pero antes deberíamos hablar.
Y ahora, hace nada, acabé con Big Fish y vuelvo a cantar boys don’t cry porque recordé que cuando murió mi segundo padre -mi abuelo- me abracé a mi padre mientras le lloraba; y me llenó. Cuando murió el primero, ningún abrazo me llenó tanto como aquél. Tan sólo tuve que dar una patada a la pared para comprobarlo.
Podría decirme que sólo fueron dos meses “con” ella y que “sin” él la vida sigue, en vez de todo esto… Cambiar, no sentir así de intenso, como si la realidad llegase por más de cinco sentidos. Odio estar así; no sé de dónde sale tanto de todo.
* siempre he dicho que éste fue mi post “preferido”. creo que es el más visceral, el más hondo, el más sangre, o como si alguien sostuviese la mirara en mis ojos a través de lo que escribo y lo que es leído. el ojo es mío, ji.
while you make pretty speeches
i'm being cut to shreds
you feed me to the lions
a delicate balance
and this just feels like spinning plates
i'm living in cloud cuckoo land
and this just feels like spinning plates
our bodies floating down the muddy river
